Miércoles, 16 de Marzo de 2011 21:13
Por esas cosas raras de la vida la mañana de este miércoles fui a parar a los patios de la Facultad de Derecho de la UAS, ahí en Ciudad Universitaria. No era mi interés quedarme por ahí más de 20 minutos. De pronto escucho a lo lejos música clásica, clara, limpia, bien ejecutada. “¡Pa su madre!", pensé, "se equivocaron de disco”. Pero no, no era así. Ahí, en vivo y en directo, estaba la Orquesta de la Escuela de Música de la UAS. El motivo de su presencia era la segunda edición de la Feria Cultural que se realiza en esa institución con el fin de conseguir más libros para la biblioteca del plantel.
En orden, sin ruido y atentos, maestros y alumnos de esa facultad y de otras, apreciaban la música que salía de esos instrumentos que rara vez se miran en las escuelas del estado. Durante el intermedio, una joven les explicaba a los alumnos el nombre, el origen, el sonido y la importancia de cada uno de los instrumentos. Disciplinados, los músicos realizaban breves ejecuciones de sus instrumentos a fin de que los muchachos los escucharan por separado y supieran distinguirlos. Me pareció excelente la idea y además muy didáctica, porque no todos sabemos (y tampoco tenemos porqué saberlo) la función de cada una de las piezas de una orquesta. Con sólo media hora de estar viendo esta explicación, creo que los jóvenes entendieron la importancia de la trompeta, el trombón, las percusiones, la tuba, el corno y otros instrumentos que uno ve en grupo pero sin entender ni su finalidad ni su sonido.
Ahí estaba la chaviza de la Facultad de Derecho, atenta, disfrutando de unas clases express de música. La idea me parece excelente, plausible y muy aplicable en todas las escuelas del estado. ¿Por qué no acercar más música a los niños, a los jóvenes, a los viejos?
Pero música, no berridos de sujetos que dicen cantar y lo único que hacen es ponerle ruido a esas letras a favor de falsos ídolos que roban, matan, se drogan y descuartizan. ¿Por qué no llevarles más cine, más pintura, más libros, en lugar de llenar las calles de patrullas, soldados, armas, balas, persecuciones?
Creo que la tarea cultural en Sinaloa es muy grande, pero no debe ser para unos cuantos, no, la cultura debe masificarse, ser llevada a los kioscos, a las escuelas, a los parques, a los centros de trabajo, en fin, a cualquier lugar. ¿Por qué no armar un programa de la mano con las escuelas y los centros de trabajo, donde una vez a la semana se escuche buena música, se lean buenos libros y se vean buenas películas. Si de 100 niños o jóvenes al menos 10 son sensibilizados con las artes, se empezará a ganar mucho más que equipando policías o instalando cámaras de vigilancia en los cruceros.
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